Eduardo GIMENO PEROMARTA

(Zaragoza, 1870-Madrid, 1914)

gimeno peromarta eduardo

Jean-Claude SEGUIN VERGARA

Jon LETAMENDI GÁRATE

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Mateo Gimeno Fraca (Saragosse, 21/09/1811-[Saragosse] 14/01/1868]) :

  • épouse María Peromarta. Descendance :
    • Dolores Gimeno Peromarta (Saragosse-)
    • Francisca Gimeno Peromarta (Saragosse-)
    • Agueda Gimeno Peromarta (Saragosse-[1844]-)
    • Eduardo, Calisto Gimeno Peromarta (Saragosse, 13/10/1846-Madrid, 09/08/1914) casado (Saragosse, 21/12/1868) con Josefa, Pascuala Correas Jaravo (Urrea de Jalón, 25/03/1844-Madrid, 19/06/1908), hija de Vicente Correas Pérez (Urrea de Jalón-) y Manuela Jaravo (Urrea de Jalón-). Descendance:
      • Manuela Gimeno Correas ([1869], Saragosse-[1871], [Saragosse])
      • Pedro, Eduardo Gimeno Correas (Saragosse, 22/02/1870, baut. 23/02/1870-Madrid, 30/10/1947)
        • casado (c. 1890) con Marcén
        • casado con Dolores Moñino López ([1877]-Madrid, 19/10/1944). Descendance:
          • Pilar Jimeno Moñino
          • María Dolores Jimeno Moñino ([1910]-02/1998) casada con Juan Galán Hernández (-Madrid, 15/10/1985)
          • Eduardo Jimeno Moñino (Madrid, 1912-Madrid, 20/07/1992) casado con Ina Garmendia Berasaluce (Madrid, 09/10/1996). Descendance:
            • Eduardo Jimeno Garmendia (Madrid, 1949-)
  • épouse Gerónima Solanas.

2

Orígenes (1846-1880)

Mateo Gimeno, padre de Eduardo Gimeno Peromarta, ocupa una plaza de pesador del macelo de cerdos desde [1835] hasta su muerte en 1868. Además (antes de 1854) es recaudador de los productos de puestos públicos, portero del palco de la Presidencia en el teatro y encargado del cuartel de convalecientes.Eduardo Gimeno Peromarta aprende el oficio de ebanista con Manuel Melero y ayuda a su padre en el desempeño de sus diferentes cometidos. Al fallecer Mateo Gimeno, se le conceden a Eduardo los cargos de recaudador de los productos de puestos públicos y portero del palco de la Presidencia en el teatro y encargado del cuartel de convalecientes, con un sueldo de 400 escudos anuales. La estabilidad de este oficio le conduce a contraer matrimonio con Pascuala Correas y se installan en la Plaza de San Felipe, cerca de la iglesia del mismo nombre. A partir de agosto de 1875, se le encarga "el cuidado de las decoraciones y demás utensilios destinados al servicio del teatro principal, así como el de todo el edificio en sus distintos departamentos" y se le ofrece una vivienda en el teatro. Pero por otra parte, también se dedica a la representación de espectáculos en Zaragoza:

Sus comienzos fueron la representación en Zaragoza de varios números de circo y compañías teatrales, que le iban muy bien con su cargo, dejándole buenas comisiones, pero después de varios años de prácticas sintió que su ambición se iba elevando a más altas empresas, resolviendo ser empresario de sus proprios espectáculos.


Jean Antonio Cabero, Orígenes del cine, documento taquigrafiado, Filmoteca española, p. 36.

Finalmente, decide abandonar la plaza que tiene en el Ayuntamiento de Zaragoza:

Mas por el año 1879, y en vistas de los inconvenientes, exceso de trabajo, disgustos, responsabilidades, sujeción, poco reconocimiento de los miembros que se sucedían en dicho Ayuntamiento, y que la retribución o sueldo no correspondía por tanto para las obligaciones y responsabilidad -pues eran once mil reales anuales (2.750 pesetas al año)-, solicitó de dicho Ayuntamiento la dimisión de su empleo y por tanto, la de todos sus cargos como empleado.


Eduardo Gimeno Correas, 1938-1939: 2-3.

En realidad, la carta de dimisión la manda el 25 de junio de 1880.

Panorama, figuras de cera y otros espectáculos (1880-1894)

Se trata para Eduardo Gimeno Peromarta de poder dedicarse a lo que le apasiona, el mundo del espectáculo, eso a partir de 1879 más o menos, montando sus propios negocios:

Empezaría con pequeños ensayos que no costase mucho su montaje, ya que las posibilidades económicas eran limitadas, y sino podía presentarse en un gran escenario, a bombo y platillos, lo haría en los vestíbulos de teatros que dispusieran de capacidad, - como ocurría con el Principal de la Ciudad de los Sitios. Todo estaba previsto antes de fracasar en su idea, pues que en ella se jugaba su destino que era el pan nuestro de cada día.


Juan Antonio Cabero, Orígenes del cine, documento taquigrafiado, Filmoteca española, p. 36-37.

Empieza entonces para él y su familia, una vida ambulante que lo va a conducir por todo España, en incluso en alguna parte de Francia y de Portugal. En un principio, a partir de [1879], se dedica a la presentación de un panorama como los muchos que en aquellos años fascinan al público. Lleva el nombre ambicioso de Gran Exposición que, por el precio de un real para adultos y medio para los niños y soldados, permite al público “visitar los países más lejanos, sin necesidad de las molestias y gastos que los viajes originan.”. A su panorama tan al uso, Eduardo Gimeno Peromarta, ayudado cada vez más por su hijo, Eduardo Gimeno Correas, añade otra forma de espectáculos, el de las figuras de cera:

Por aquel tiempo empezó a ponerse de moda en España algo que hasta entonces sólo había tenido cabida en escasos museos europeos entre ellos el Grévin de París: las figuras de cera. Como este espectáculo no ofrecía muchas complicaciones por su fácil montaje, a él, pues, se entregó con todo entusiasmo, adquiriendo una magnífica colección compuesta por personajes célebres entre los que destacaban reyes, jefes de Estado, artistas de todas las artes, y, también asesinos y escenas de terror, prodigios de fidelidad.


Juan Antonio Cabero, Orígenes del cine, documento taquigrafiado, Filmoteca española, p. 37.

Sabemos que por lo menos desde 1884, Eduardo Gimeno se abastece en París acerca de la empresa Finet y Lehmann, a la cual compra, en particular, figuras de cera y maniquíes. En el diario de Gimeno Correas se dan detallas sobre las condiciones de instalación y de viaje del equipaje y del material:

Constantemente viajando, primero con una hermosa Exposición panorámica, después museos de figuras de cera (y todo aquello que en tiempos constituía espectáculo de novedad), en lo que se empleaba un equipaje o material ambulante que ocupaba cuatro o cinco vagones de las Compañías de ferrocarril y un peso de 20 o 25 000 kilos de equipaje donde se utilizaban un personal de doce a quince dependientes estables para el movimiento que necesitaba el tráfico de la industria movible, sin contar con los obreros que se tomaban en las poblaciones en que se instalaba.


Eduardo Gimeno Correas, Diario, 1938-1939.

Según las épocas, el nombre de su espectáculo va variando. En 1881 ofrece una "Gran Galería de Figuras de Cera" y "Exposición Universal de París" como lo apunta El Noticiero bilbaíno:

Gran Galería de Figuras de Cera y Exposición Universal de París. Se exhiben los episodios más modernos, en grupos de figuras desear y las mayores notabilidades del siglo presente, entre ellos hay un grupo que representa el asesinato del Emperador de Rusia. Pabellón primero de la Sendeja, frente al Arenal.-Entrada un real.


El Noticiero Bilbaíno, Bilbao, 20 de agosto de 1881, p. 3..

Dos años más tarde, en 1883, presenta en Valladolid su "Teatro Mecánico de Figuras de Cera", y luego otros pabellones que llevan nombres como "Rigolade Parisién", "la Rigolade Parisién" (Valencia), "Sorpresa Rigolade (Gerona) o Rigolade a secas (El Ferrol), "Las tres maravillas del mundo Thauma, Silvia y Metempsycosis...

gimeno rigolade parisien 1894

Eduardo Gimeno, Carta al Presidente de la Comisión de Ferias y puestos públicos
© Archivo Municipal de Valencia, Ferias y Fiestas, año 1894, Sección Primera Sub, I Clase 2, Sub. A, núm. 1

1888 panorama plewna Hemos tenido el gusto de visitar la Exposición de figuras de cera que en la Plaza de la Independencia ha instalado D. Eduardo Gimeno, y en verdad que merece la pena de ser visitada por nuestro público, porque difícilmente se presentara en una ocasión más propicia ni que menos cueste, pues la curiosidad solo cuesta veinticinco céntimos de peseta, precio insignificante si se tiene en cuenta el indudable mérito de las figuras y grupos que constituyen el Museo, el cual estará expuesto muy poco tiempo, pues el señor Gimeno tiene tomado arriendo de local en la Gran-Via de Barcelona, cerca del Panorama de Plewna, en donde tiene muy adelantadas las obras de instalación de su Museo y del Panorama de la Batalla de Tetuán.
Barcelona, Panorama Plewna, c. 1888 La Lucha, Gerona, 5 de mayo de 1888, p. 3.

Entre las muchas instalaciones ambulantes, una de ella está situada, en 1888, en la Gran-Vía de Barcelona, junto al lado del Panorama de Plewna. La situación personal de la familia va a cambiar hacia 1890 cuando Eduardo Gimeno Correas fija su residencia en Madrid, aunque sigue presentando espectáculos con su padre en varias fiestas y ferias de la península. Allí se casa también por primera vez, con la hermana del actor cómico Eduardo Marcén. No disponemos de informaciones precisas entre 1890 y ya 1894, año en que sigue, al parecer, con su barracón itinerante de figuras de cera.

El Nuevo Teatro de Maravillas (Glorieta de Bilbao) (20 de julio-[31] de agosto de 1895)

Sin renunciar a su vida de feriante, Eduardo Gimeno Peromarta va a instalar un teatro de verano en la glorieta de Bilbao, en Madrid, dedicado a espectáculo de varietés y a representaciones de zarzuelas. Según las informaciones recogidas por Cabero, los Gimeno se van a convertir en empresarios del Salón o Teatro Maravillas:

La instalación de su negocio en la entonces Corte tuvo lugar en el Salón Maravillas, situado en la Glorieta de Bilbao, entre las calles de Malasaña y Carranza, ya en calidad de empresarios, -constituyendo un éxito económico incalculable que duró varios años.


Juan Antonio Cabero, Orígenes del cine, documento taquigrafiado, Filmoteca española, p. 38.

gimeno teatro mavarillas

"Ésta es la primera barraca de la empresa Jimeno en Madrid. Estaba situada en la Glorieta de Bilbao, esquina a la calle de Malasaña, La fotografía lleva esta fecha: 1894. Es decir, dos años antes de que apareciera en Madrid el primer cinematógrafo
Fernando Castán Palomar, "Un día de 1942 con el primer español que compró un Lumière", Primer Plano, nº 85, 31 de mayo de 1942, p. 10

La prensa anuncia la inauguración del nuevo salón para el día 5 de julio de 1895, pero ésta se va a posponer hasta el día 20 de julio. La reacción de la prensa y de los periodistas es bastante negativa. La época se ocupa principalmente de las condiciones materiales que ofrece el "Nuevo Teatro de Mavarillas":

Nuevo Teatro de Maravillas.
cómo teatro, aunque sea de verano, el de Maravillas, que se inauguró anoche, deja mucho que desear.
Como barraca de feria sería injusto negar que es amplia, que resulta bastante cómoda y que esta bien iluminada.
En un extremo de un solar se levanta un escenario de reducidas proporciones. Y la sala se halla dispuesta de un modo parecido a la del antiguo coliseo de
Recoletos.
Las butacas están colocadas sobre la arena; á un lado y otro de sus primeras filas hay hasta media docena de palcos; en el fondo una gradería, y ocupa el
resto del local un paseo, llamémosle así.
Esta la barraca, es decir, el Teatro de Maravillas.
Para inaugurarlo, pusiéronse anoche en escena cuatro zarzuelas de repertorio: ¡Al agua patos!, ¡Si yo fuera hombre!, El diablo en el Molino y El Gorro Frigio.
La compañía, de la cual es director artístico el conocido maestro compositor D. Rafael Taboada, y director de escena el aplaudido actor Sr. Asensio, y en la que figuran como primeras tiples las Srtas. Raso y Pastor, interpretó las citadas obras con deseos excelentes y regular acierto.
Los precios de las localidades son muy módicos: la butaca sólo cuesta para cada sección 60 céntimos, y la entrada general 20.
Y anunciando todo esto, nada queda que añadir por hoy sobre el teatro, es decir, sobre la barraca de Maravillas.


La época, Madrid, domingo 21 de julio de 1895, p. 3.

En cuanto a El País, su críticaa es más dura todavía:  

Maravillas.
Tras repetidas suspensiones y continuos aplazamientos, verificóse anoche la inauguración del “Nuevo teatro de Maravillas”.
El local, enclavado en la Glorieta de Bilbao, es de regulares proporciones, y su decoración la adecuada á esta clase de barracones de feria con honores de coliseo de verano. No es bonito, pero en cambio es fresco y relativamente cómodo, razón por la que será el sitio de reunión de los habitantes de tan populosas barriadas.
Numerosa concurrencia acudió á presenciar la función inaugural, que pudo marchar casi satisfecha de las condiciones del teatro, pero que en modo alguno debe tolerar la compañía contratada por la empresa.
Forman la troupe el detritus de la escena que vaga por la acera del Diván; coristas de la zarzuela elevadas a primeras tiples por arte de birlibirloque, cómicos que no pasaron de racionistas en otros sitios figuran en primera línea y desempeñan los principales papeles, y de la conjunción de tantos Fulánez y Mengánez sin cédula, ha resultado la compañía que ha de actuar durante el verano, el público mediante, en Maravillas.
Lo que me extraña, y siento por ella, es que una tiple celebrada como Felisa Raso, que reúne excelentes condiciones, figure entre tanto indocumentado.
Señorita Raso, deben evitarse las malas compañías, y huir de ellas por los funestos resultados que producen y usted, desoyendo tan prudente consejo, está en una de las peores.
Procure no contaminarse si piensa permanecer cerca del peligro.
Las obras representadas obtuvieron la interpretación que los desdichados artistas á quienes se los encomendó podían darle. Únicamente la Raso estuvo á la altura necesaria.
Los demás, como no es mi propósito ensañarme, ni los cito.
¡Que el olvido les sirva de absolución!
Tan sólo diré que en Si yo fuera hombre se dio el caso de un dúo cantado por una sola persona, pues la otra por más esfuerzos que hacía no pudo oírsele desde las primeras filas de butacas.
A pesar de lo malo que allí abunda, creo que la empresa realizará una temporada, si no brillante, provechosa.
Y me alegraré de todas veras.


El País, Madrid, 21 de julio de 1895, p. 3.

A pesar de estas críticas, el teatro-salón de Maravillas va presentando, mal que bien, unas cuantas zarzuelas durante los días siguientes hasta que se anuncia su suspensión por razones laborales:

El teatro de Maravillas suspenderá hoy sus funciones.
Los artistas de  dicho teatro se niegan a trabajar por la sencilla y poderosa razón de que no cobran.


El imparcial, Madrid, miércoles 14 de agosto de 1895, p. 3.

Con todo, el pabellón sigue presentando zarzuelas y, de forma menos habitual, acoge meetings políticos:

"Meeting" socialista.
En el Teatro de Maravillas se celebró anoche un meeting socialista, que presidió el compañero Francisco Diego.
El objeto de la reunión era protestar de la conducta de los patronos con los tejedores de Alcoy y los panaderos de Madrid, en las últimas huelgas.
[...].
Al acto concurrieron 1.000 personas.


La época, Madrid, sábado 31 de agosto de 1895, p. 4.

Con este meeting, terminan los anuncios relativos al salón Maravillas. Es de suponer que los Gimeno va a dedicarse a su oficio de feriantes.

La colección de figuras de cera (Glorieta de Bilbao) (< 28 de marzo-[mayo] de 1896) 

A principio de 1896, Eduardo Gimeno Peromarta manda construir un pabellón para presentar sus figuras de cera, tal y como consta en el expediente de apertura de locales:

10-218-212: Gimeno Eduardo, Glorieta de Bilbao, Figuras de Cera:
1. Eduardo Gimeno y Peromarta natural de Zaragoza habitante en Madrid Paseo de Luchana, nº10, 2º piso y expositor de figuras de cera, según patente y cédula que exhuir (¿) A VE con el devido respeto espone: Que desea instalar un pabellón con carácter provisional de veinte metros de largo por diez de ancho en el terreno que existe en la Puerta de Bilbao Teatro de Maravillas y a dos metros de distancia de la medianería, con objeto de exhibir su colección de figuras de cera por una corta temporada. Y con este fin…. (Madrid, 20 de febrero de 1896)


Archivo de Secretaria, Expediente: 10-218-212 (Archivo de la Villa de Madrid). 

 glorieta bilbao

La Glorieta de Bilbao, de Madrid, en 1896, Las (x) de izquierda a derecha, indican los sucesivos emplazamientos de los locales de Gimeno: 1º Teatro Maravillas (1896), 2º Proyecciones (1913). 3º Proyecciones (1932)
© Archivo Carlos Fernández Cuenca

La licencia de apertura les fue concedida el 30 de marzo de 1896, aunque el pabellón abrió algunos días antes como lo recoge La Época:

Merece visitarse la Exposición de figuras de cera, que acaba de abrirse en el Teatro de Maravillas (glorieta de Quevedo) [sic]. Los grupos representando un juicio oral, un combate en Cuba y el socorro de heridos por la Cruz Roja, son muy notables.
El salón está muy bien adornado y todo dispuesto con mucho gusto.


La Época, Madrid, sábado 28 de marzo de 1896, p. 3.

El descubrimiento del cinematógrafo (mayo de 1896)

La instalación de la exposición de las figuras de cera, junto al Salón Maravillas, tiene lugar pocas semanas antes de la llegada casi simultánea, en mayo de 1896, de dos aparatos: el animatógrafo de Edwin Rousby y el cinematógrafo Lumière. Cabero evoca lo que representa para los Gimeno el descubrimiento de este nuevo invento:

Picados los Jimeno por la curiosidad, primero, y tras las reflexiones que se derivaban del caso, pensaron cuerdamente, que aquel descubrimiento de que tanto se hablaba por todas partes pudiera constituirse en un terrible competidor, o tal vez fuese un bueno asunto compatible dentro de sus actividades, y puestos de acuerdo, padre e hijo, decidieron ser expectadores, por una vez, y a tal fin abandonando su negocio por unas horas, se introdujeron en el local de la Carrera de San Jerónimo, donde la casa Lumière había instalado su primer cinematógrafo, para convencerse, por sus propios ojos, de la realidad de tan cacareado prodigio. Presenciaron la primera sessión de películas proyectadas, y quedaron atónitos por la sorpresa que les causó, pero no convencidos de lo que sus asombrados ojos veían, volvieron a recrearse con las sesiones sucesivas, y al cabo de unas horas de contemplación, no sólo visionando la variedad de programas que figuraban en el cartel anunciador, sino observando, de paso, los efectos que el espectáculo ofrecía al público, quedando al fin convencidos de que en el nuevo arte se vislumbraba un gran negocio, y decidieron, allí mismo, adquirir un aparato para su explotación, al precio que les pidiesen.


Juan Antonio Cabero, Orígenes del cine, documento taquigrafiado, Filmoteca española, p. 38-39.

El relato de Cabero, que se tiene que considerar con cierta prudencia, refleja, sin embargo a grandes rasgos lo que ha podido ser este descubrimiento del cinematógrafo Lumière, entre finales de mayo y principio de junio, en la carrera de San Jerónimo. En cuanto a Eduardo Gimeno Correas, sus recuerdos recogidos por Castán Palomar son bastante imprecisos a la hora de recordar las películas que descubre en la pantalla:

Recuerdo la llegada de un tren, la salida de los empleados de la casa Lumière, una batalla de nieve, otra cinta que se titulaba Los baños de Diana. Películas que yo luego he tenido y he proyectado por ahí.


Fernando Castán Palomar, "Un día de 1942 con el primer español que compró un Lumière", Primer Plano, nº 85, 31 de mayo de 1942, p. 10.

La idea de padre e hijo es conseguir desde entonces un aparato cinematográfico:

Averiguaron que el tal aparato era de origen francés y preparando las maletas a París se fueron padre e hijo, antes de que se enfriaran los ánimos, con la cartera bien repleta de billetes de Banco por lo que pudiera ocurrir, henchido el ánimo de ilusiones y esperanzas que les hacía saborear de antemano el trunfo completo de su empresa.


Juan Antonio Cabero, Orígenes del cine, documento taquigrafiado, Filmoteca española, p. 39.

El kinetógrafo Werner (junio de 1896-julio de 1897)

Los Gimeno deciden entonces salir para París para comprar un cinematógrafo, En sus recuerdos, Eduardo Gimeno Correas se equivoca de año, habla de 1895, en vez de 1896, pero probablemente el resto de la fecha sea bastante exacta, a finales de junio:

[…] pasando al 1895 [sic] en qué apareció el Cinematógrafo: Era por el 24 al 29 de Junio del año indicado, cuando padre e hijo Jimenos tomaron el tren para París en busca del Cinematógrafo, y con bastantes inconvenientes o adversidades y gastos, lograron alcanzar el invento deseado; más no la maquinaria perfecta que era de la Casa Lumière (por aquella época) (por no venderse hasta el año siguiente) si no otra, más imperfecta que costó quince mil francos y ya con ella, regresaron a España llenos de alegría é ilusión por ser los primeros que iban a explotarlo debidamente en España...


Gimeno Correas, 1938-1939: 5.

Efectivamente, en aquel momento los Lumière no han puesto todavía en venta su cinématographe, lo cual sólo se produce oficialmente en mayo de 1897. Gracias a Cabero, que firma con el seudónimo de Jack, disponemos de complementos de información relativos a la compra del aparato.

Ante tan inesperado conflicto, en pleno París, pensaron nuestros compatriotas volver a España fracasados; pero la Providencia salió a su encuentro en plena plaza de la Ópera. En un balcón, en forma de anuncio, se estaban proyectando unas películas ¡en colores!, que eran la admiración del público, y debajo de la proyección se leía: “M. Berné, rue Richelieu, 84”. Allí se encaminaron padre e hijo en busca del codiciado proyector. Una oficina admirablemente bien organizada, mucha gente que entraba y salía y compradores de todos los países. A su entrada en el establecimiento toparon con un señor de Canarias, según dijo, que iba al mismo objeto; pero por lo que observaron ya era conocido en la casa y se prestó a servir de “cicerone”. Vieron el aparato, que en nada se parecía al Lumière, sino que era un enorme cacharro que proyectaba, aunque mal, y luego tenía el atractivo de las películas en colores, cosa que no tenía el de Madrid, y entraron en tratos. Nueve mil francos (que estaban a 1,30) fue el precio estipulado, que a los señores Jimeno les pareció bien ya que no conocían otro sistema y era negocio que se prometía en grande.

gimeno aparato werner

El aparato Berné tal como funcionaba. A la izquierda, Pepito M. Jimeno sosteniendo con una mano el rollo de película, y con la otra tirando de la cinta después de pasar por el objetivo. A la derecha, el cronista Sr. Cabero dando a la manivela para que funcione. En estas condiciones proyectaba el primer aparato que, después del Lumière, trajo a España el Sr. Jimeno.

JACK, "Las primeras producciones cinematográficas en España", 
El Heraldo de Madrid, 
Madrid, sábado 6 de julio de 1929, p. 12-13.

La casa Werner de París, precisamente instalada en el 84, rue Richelieu, comercializa desde hace pocos meses, un aparato cinematográfico llamado cinétographe (cinetógrafo) o kinétographe (kinetógrafo). Los hermanos Werner son unos "oportunistas" que intentan aprovecharse de la moda de las vistas animadas como lo van a hacer poco después con la de las motos... Como se puede apreciar, el nombre se "españoliza" en "Berné", pero también se encuentran la forma "Vernée". Según lo que cuenta Eduardo Gimeno Correas, el aparato Werner se vende con varias cintas y un líquido para pegar las cintas cuando se rompen:

Se nos dijo […] que esa casa vendía aparatos similares a los de Lumière. ¡Similares a los de Lumière! ¡Qué disparate! Pero nosotros, desconocedores entonces de la exacta mecánica del cine, dimos por bueno lo que nos enseñaron en aquellas oficinas, que tenían un valiente simulacro de negocio en pompa. El aparato era un armatoste que chirriaba de un modo tronitoso al pasar la película. Tenía un obturador descomunal, pesadote, renqueante, que daba la impresión de que lo devoraba todo. Pero, en fin, adquirimos ese aparato, que llamaban “Vernée”, y nos prometimos con él un gran triunfo en España. Con el cajoncito nos dieron varias películas y un frasco que contenía yo no sé qué líquido para hacer los empalmes. Pagó mi padre por todo ello quince mil francos. Fué un timo, un verdadero timo, según le explicaré a usted. Pero lo mismo hubiéramos pagado por aquella ficción de cine treinta y dos mil francos, que era la cantidad que mi padre llevó a París. Tal era nuestro afán por hacernos con un aparato proyector. Por eso dimos muy a gusto los quince mil francos, sin saber qué es lo que nos llevábamos. ¡Ah! Y eso, al cabo de no sé cuántos días en París, en manos de un agente que nos explotaba implacable.


Fernando Castán Palomar, "Un día de 1942 con el primer español que compró un Lumière", Primer Plano, nº 85, 31 de mayo de 1942, p. 11.

A pesar de las dificultades evocadas, padre e hijo empiezan su gira cinematográfica por Bilbao (agosto-septiembre) donde instalan su kinetógrafo/cinetógrafo en el Teatro Arriaga. Posteriormente van a Valladolid (septiembre 1896) y Zaragoza (1896). En ésta, siguen permaneciendo hasta finales de noviembre o primeros de diciembre, aunque no sabemos si siguen presentando su kinetógrafo.

gimeno limonaire 18111896 gimeno limonaire 19021897
Limonaire Fres, Carta a Eduardo Gimeno (Paseo de la Independencia, Zaragoza), 28 de noviembre de 1896.
© MAR/02/37. Filmoteca Española
Limonaire Fres, Carta a Ed. Gimeno (20 Plaza de las Barcas, Valencia), 19 de febrero de 1897.
© MAR/02/46. Filmoteca Española
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Órgano Limonaire Frères (h. 1897)
© Filmoteca Española, Fondo Madariaga

Los Gimeno, feriantes desde hace años, tienen circuitos que les llevan de ferias en ferias y la etapa siguiente es Valencia, donde se celebra la feria de invierno. Sin embargo, ya no presentan vistas cinematográficas, lo cual se debe probablemente a las deficiencias del kinetógrafo Werner. Éste es un aparato muy rudimentario como lo recuerda el proprio Gimeno Correas:

El aparato era un armatoste que chirriaba de un modo tronitoso al pasar la película. Tenía un obturador descomunal, pesadote, renqueante, que daba la impresión de que lo devoraba todo.
[...]
La proyección es muy deficiente, y las películas se parten a cada paso. Para hacer los emplames, Jimeno el mozo, que es quien actúa de operador, recurre a cuantos procedimientos le dicen. Fórmulas extrañas e inútiles que compra precipitadamente en las farmacias y en las droguerías, siempre con la esperanza de obtener el líquido mágico que arregle las roturas. Nada, no hay nada para pegar las películas.
[...]
Con tales percances resulta que cada sesión, que no debía durar más de un cuarto de hora, se prolonga tres veces más.
[...]
El señor Jimeno, harto ya de probar ingredientes para pegar el celuloide, decide hacer los empalmes con alfileres, y así, ocn tran extraña solución, va el cine a Zaragoza y a Valladolid.
Días tremendos de angustia. Los alfileres destrozan las películas. Don Eduardo Jimeno ve que así no puede continuar el espectáculo. Entonces piensa en utilizar cola de la que emplean los carpinteros, una cola muy limpia, muy clarita, muy cuidada... Esto, de momento, es una alegría. La cola, efectivamente, une las partes rotas. Pero pronto esa dicha se quiebra al quebrarse las propias películas, las cuales, a las cuarenta y ocho horas de pegadas, saltan como obedientes a un resorte.


Fernando Castán Palomar, "Un día de 1942 con el primer español que compró un Lumière", Primer Plano, nº 85, 31 de mayo de 1942, p. 11. 

La mala calidad del kinetógrafo Werner hace que los Gimeno renuncien a presentarlo en las siguientes ferias.

1896 feria invierno 01

Plano de la feria de 1896 (parcial)
© “Ferias y Fiestas”, Sección Primera Sub. I, Clase 2, Sub. A, año 1896, Archivo Municipal de Valencia

Tanto en Valencia, donde sólo presentan sus "figuras de cera" hasta el mes de febrero de 1897, como en Castellón de la Plana, para las fiestas de la Magdalena, donde la prensa indica lo siguiente:

Anoche se abrió al público la exposición de figuras de cera La Rigolade situada en la plaza de Tetuán, siendo visitada por una numerosa concurrencia.


El Clamor, Castellón, lunes 15 de marzo de 1897, p. 2.

Entre las figuras de cera que allí se presentan, "el suceso de actualidad o sea la muerte del cabecilla Maceo y de Francisco Gómez, hijo del generalísimo de la insurrección cubana Máximo Gómez, muertos ambos por la columna al mando del valiente Cirujeda." Ya en Tortosa, los Gimeno vuelven a presentar su kinetógrafo, pero las cosas son poco claras. Si bien es cierto que se anuncia un nuevo cinematógrafo, éste ya se llama "kinematógrafo", y si bien se dice, en un principio, que las funciones van a ser en la plaza de Alfonso XII, finalmente parece ser que se dan en el Teatro Principal. Sin que sepamos, a ciencia cierta, si el aparato es realmente el suyo. Poco tiempo después los Gimeno instalan su barración en Lérida, pero sólo presentan su exposición de figuras de cera. Ya en junio, los Gimeno llegan a Burgos donde van a intentar, por última vez, presentar su cinematógrafo Werner. Pero cuando llegan a la capital burgalesa, se encuentran con los alaveses Eduardo Moreno y Antonio Salinas que disponen de un cinématographe Lumière.

El cinématographe Lumière nº 212 y los primeros rodajes (julio de 1897-noviembre de 1899)

Probablemente esta situación sea la que provoque una fuerte tensión entre el padre y su hijo Eduardo Gimeno Correas:

Pero nadie sabe cuánto está sufriendo esa empresa que pasea por las provincias españolas un cinematógrafo rudimentario, defectuoso y sin accesorios. Jimeno el mozo, en constante servicio junto al aparato, no cesa de luchar contra las roturas de las películas y contra la falta de medios para lañarlas. El es quien da vuelta a la manivela y quien cuida de la luz. Como la película, según va pasando, cae a un cesto, es menester que haya un auxiliar que no pierda de vista ese cesto, que recoja la cinta -entonces a las películas les llamaban cintas- y que la arrolle, a mano, para dejarla preparada para la sesión siguiente. Todo esto, tan despacioso, tan desagradable, tan poco a propósito para aclimatar en nuestro país el cinematógrafo, pincha los nervios de don Eduardo Jimeno, el cual, al llegar a Burgos, dice rotundamente a su padre:
-Yo no puedo más. Así es imposible. O compras un "Lumière" verdadero, como el que en Madrid, vimos, o volvemos a nuestras figuras de cera.
Don Eduardo Jimeno padre no responde. Medita, calibrando bien las razones que su hijo tiene para hablar de esa manera, sonríe como prometiendo... Y al día siguiente se va a Lyón.


Fernando Castán Palomar, "Un día de 1942 con el primer español que compró un Lumière", Primer Plano, nº 85, 31 de mayo de 1942, p. 11.

En los recuerdos del hijo, tenemos una versión más amplia y personal:

Mas ya a terminar el plazo de espera de la Casa Lumière de Lyón y estando en la plaza de Burgos, se suscitó entre los dos Jimenos padre é hijo una gran discusión (mejor llamada gran cuestión) que dio por resultado que el Sr. Jimeno padre, aquel mismo día saliera de Burgos con dirección a Lyón exclusivamente para adquirir el aparato Lumière de Cinematógrafo que fue el que verdaderamente era el bueno, (y que aprovechándose [?] unos vivos del retraso de su venta dedicaron a hacer ratoneras en que los más adelantados caían en sus trampas y esto fue el primer tropiezo en la vida cinematográfica de los Sres Jimenos) y siguiendo el curso de lo espuesto [sic], de Burgos salió el Sr. Jimeno para Lyón efecto del altercado familiar. Y sin descanso alguno en la ruta del viage, dejando y cojiendo [sic] los trenes más propicios, llegó por fin D. Eduardo (1º)  a Lyón el cuál desconocía como igualmente, el idioma francés; como pudo, se hizo entender y en un coche le condugeron [sic] a Lyón Perrache donde se encontraba la casa y fábrica Lumiere, y, precisamente, en la hora que todo el personal salía de su trabajo, nadie le entendía ni le hacía caso, por fin: detuvo a un empleado. que al ver los billetes de 1 000 francos que el S. Jimeno mostraba y sonarle la frase Yo quiero un Cinematógrafo se sintió compasivo, y le llevó ante un pequeño conocedor del lenguaje español (y por este procedimiento y ante la presentación de los jefes Lumière pudieron entenderle perfectamente y servirle el aparato y las pocas películas editadas por aquél tiempo (unas veinte aproximativamente) (hay que decir también qué el coste de este magnífico aparato fue de 2 500 francos solamente y sus películas de un largo de 17 m a 50 francos una) en cambio, la primera ratonera adquirida costó Quince mil (porque no pidieron pués íbamos dispuestos a pagar lo que nos pidieran) (entiéndase bien: llevavamos [sic] para este fin veintitres mil pesetas.) y volviendo al asunto de estos incidentes del viage [sic] y adquisición del aparato; ya todo arreglado, el Sr. Jimeno, no se cuidó en buscar un descanso a su cuerpo fatigado, al contrario. volvió rutas a la estación de Lyón, preguntó, cuando salía el primer tren para España (que precisamente no tuvo que esperar más que dos horas) en las cuales, se ocupó de mandar un telegrama a Burgos diciendo regreso ahora, llevo aparato, prepara sitio para exhibirlo Eduardo 1º tomó en el restorante de la estación un refrigerio, sacó su billete, las cajas que componían el aparato unas a mano, y las otras como equipage llegaron directamente con él sin perder nada de tiempo.


Eduardo Gimeno Correas, 1938-1939: 6-7.

Estos recuerdos se pueden contrastar con la prensa burgalesa en la que, el hijo va informando al público del viaje de su padre. De hecho, al dejar de presentar el kinetógrafo Werner, sólo quedan los alaveses Moreno y Salinas que siguen proponiendo su cinématographe Lumière. Esta situación hace que el hijo Gimeno Correas se dedique a publicar varios artículos, haciendo del viaje del padre un verdadero serial. La primera gacetilla se publica en El Diario de Burgos, el 8 de julio:

Aviso importante,– Cinematógrafo Lumière, Calle Santander, número 12. El director de este espectáculo, agradecido de la buena acogida que ha tenido en esta capital, y tan solo con el deseo de corresponder a este ilustre público, ha salido para París con objeto de adquirir una nueva y variada colección de cuadros de gran novedad y atracción. Con este motivo y puesto que los cuadros que contaba este aparato están ya vistos por el público ha tenido a bien cerrar por tres o cuatro días este salón hasta que llegue la nueva colección que con seguridad ha de llamar extraordinariamente la atención del público. El día de la apertura se anunciará oportunamente. Cinematógrafo Lumière, calle Santander, número 12 (casa del Sr. Conde de Berberana).


Diario de Burgos, Burgos, jueves 8 de julio de 1897, p. 2.

En este primer artículo, no se trata de cinematógrafo, pero simplemente de vistas animadas... lo cual no corresponde a la realidad ya que el padre ha salido efectivamente para comprar un Lumière. Al día siguiente, un nuevo artículo se publica para mantener el "suspense":

El director del Cinematógrafo Lumière, que salió anteayer para París con el objeto de traer nuevo y sorprendente repertorio, para poder agradar a este ilustrado público de Burgos que tan bien ha correspondido a sus deseos, ha remitido hoy un telegrama a su representante en ésta, anunciándole que el domingo 11 del corriente, o tal vez antes, llegará a Burgos con el nuevo repertorio, y podrán nuevamente reanudar las sesiones del Cinematógrafo Lumière, que con tan gran éxito se han venido exhibiendo en la calle Santander, número 12 (casa del señor conde de Berberana).


Diario de Burgos, Burgos, viernes 9 de julio de 1897, p. 2.

Ahora, ya descaradamente, Gimeno Correas pretende que el aparato de que ha dispuesto es un cinématographe Lumière, y eso claramente para poder beneficiarse del éxito del aparato de los alaveses y aprovecharse de la confusión entre los dos locales para intentar confundir al público. Como es de esperar, los alaveses, viendo las no muy ortodoxas tácticas comerciales que está desarrollando su competidor, protesta, el mismo día 9 de julio, en la prensa local señalando que el único cinématographe que hasta el momento funciona en Burgos es el suyo:

Hemos tenido ocasión de examinar el Cinematógrafo Lumière que se ha exhibido en la calle San Juan, planta baja de la calle del Sr. Dorronsoro, y que podemos asegurar a nuestros lectores que es el mismo que hasta hace pocos días funcionaba en la calle Santander, único Cinematógrafo Lumière que se ha exhibido en Burgos, perteneciente al acreditado fotógrafo de Vitoria señor Moreno, quien ha regresado a dicha población, quedando en esta ciudad su socio el señor Salinas. Dicho señor abandonó el local de la calle Santander para establecerse en la espaciosa planta baja que actualmente ocupa y en la cual, aparte de otras ventajas ha conseguido la de instalar en mejores condiciones el aparato a fin de que la proyección sea más perfecta. Deseosos de que nuestros lectores no sean sorprendidos, hacemos constar estos hechos.


Diario de Burgos, Burgos, viernes 9 de julio de 1897, p. 2.

Por su parte, Gimeno Correas sigue utilizando la prensa para publicar un nuevo artículo que anuncia la llegada de Eduardo Gimeno Peromarta:

Cinematógrafo Lumiere.-Esta noche en el express de Francia llega de París el director del cinematógrafo Lumière que, como ya hemos anunciado anteriormente, salió hace tres días de esta para traer un repertorio nuevo al que se presentaba, pues aquel ya estaba visto por el publico de Burgos, pero hoy aseguramos, que no solo se trata de la grande y sorprendente colección de cuadros que trae, sino también de que ha estado en la acreditadísima casa de los señores Lumière, de Lyon, inventores y constructores de los aparatos llamados CINEMATÓGRAFOS-LUMIERES, y trae el último modelo de esta clase construido en estos días y completamente perfeccionado y corregido a todos los ya conocidos. El director y propietario Sr. Gimeno, lo exhibirá desde mañana domingo, siempre en los mismos locales donde se ha expuesto hasta la fecha.
CALLE DE SANTANDER, NUM-12.
(Casa del conde de Berberana).


El Diario de Burgos, Burgos, sábado 10 de julio de 1897, p. 2.

Finalmente, el hijo evoca por fin el cinématographe Lumière, pero habla de un nuevo modelo simplemente para poder rematar la publicidad que está haciendo e intentar derrocar a los alaveses. Finalmente la sala se va a preparar como lo cuenta Gimeno Correas:

Al recibir su hijo (en Burgos) Eduardo Jimeno el telegrama de su padre, ya tenía visto y arreglado (para si se podía utilizar) un local de lo más apropósito que pudo encontrarse fue este; (pues conviene reseñarlo), en la calle de Santander de Burgos, un caserón perteneciente a los Condes de Berberana por cierto, que el piso bajo y patio se destinaba por aquel entonces a posada y en el alto, donde vivían servidores o familiares de los Condes, allí, en un salón especial (?) para unas dos cientas personas allí hizo su primera exhibición el Lumière en Burgos, así que Eduardo Jimeno 2º con esto preparado ya, que también tenía hablado el asunto con el Director de la Fábrica de electricidad para instalar la corriente, salió inmediatamente a hacer publicidad con programas y por medio de los periódicos […].


Eduardo Gimeno Correas, Diario, 1938-1939, p. 9.

El encuentro entre el padre y el hijo no va a ser del todo sereno y provoca una nueva tensión entre los dos Gimeno:

… y al siguiente día fue a esperar a su padre a la estación que ya venía de viage de regreso; si trágica fue la salida, tampoco la llegada fue muy agradable, pues las frases de saludo fueron las siguientes; (que el que escribe este relato de incidentes de una vida de un constante trabajo no puede olvidar y su padre le dijo; ahí tienes tu deseo (dejando en el suelo paquetes y cajas) yo, estoy muerto voy a la cama, arreglate como puedas, no quiero saber nada y efectivamente salió andando y dejando en el suelo el equipage, y al hijo; seguidamente y recojiendo los bultos, y con una instintiva alegría me dirigí al sitio que de antemano tenía preparado, hablé con uno de los hermanos Berberanas, y aunque vervalmente, quedó arrendado el local para su exhibición, se utilizó la gente y los enseres puestos y aquel día quedó casi terminada la modesta sala para recibir el público, en tanto; Eduardo Jimeno 2º inspeccionaba los aparatos y los montó para su funcionamiento (pues eran sumamente fáciles en relación con los anteriores y de un mecanismo sencillo y refinado) y al llegar la noche, cuando ya tenía instalado el fluido eléctrico y los obreros habían terminado ya su trabajo (estando solamente con los de su mayor confianza hizo la primera prueba pasando la primera película Lumière titulada Batalla de nieve y al experimentar la claridad la limpieza y la finura del funcionamiento de aquel aparato que tantos desvelos, disgustos, gastos e incidentes había costado adquirir sintió tal alegría, tal emoción que casi se pudo decir uno de los más felices de su vida de trabajos pues se veía ya todo vencido, los defectos del anterior, los disgustos con su padre y sobretodo un futuro porvenir de mejoras en la vida, y una serie de éxitos allá, donde fuera presentado, todo esto; pensó Eduardo Jimeno 2º) al pasar el mismo, aquella primera película y para ser justo, hoy en este escrito gronológico [sic] y biográfico familiar de los Jimenos, confiando que él vio en este invento una revolución de fomento y grandeza más no creyó, poder llegar a conocer el gran fomento y grandeza que ha llegado hoy la séptima Maravilla del mundo, la Cinematografía).


Eduardo Gimeno Correas, Diario, 1938-1939, p. 10-11.

Gimeno Correas, utilizando sus recuerdos, muestra que, al fin y al cabo, y a pesar de los problemas, ha tenido razón insistiendo en la compra del Lumière.

gimeno cinematographe lumiere gimeno lumiere 1897
Factura para el cinematógrafo Lumière,
9 de julio de 1897

© Filmoteca Española,  MAR/02/51
Antoine Lumière & ses fils, Carta a Eduardo Gimeno,
13 de julio de 1897
© Filmoteca Española,  MAR 02/53

Los Gimeno se despiden de Burgos hacia el 16 de julio cuando sólo llevan una semana con el nuevo cinématographe y siguen para Santander, para las fiestas de Santiago,Bilbao, Logroño (septiembre), Zaragoza (octubre), Valencia (finales de 1897- principio de 1898)...

El salón Maravillas y el cinemátografo Lumière (diciembre de 1898->1899)

Sólo a finales de 1898 es cuando se estrena el cinematógrafo Lumière en el teatro Maravillas. La inauguración de las sesiones cinematográficas tiene lugar en los últimos días del mes de diciembre de 1898:

CINEMATÓGRAFO.-En el teatro de Maravillas (glorieta de Bilbao) se ha establecido el cinematógrafo Lumiere que dirige D. Eduardo Jimeno, y que es uno de los mejores que se exhiben.
El repertorio se compone de seiscientos cuadros.
Hay sesiones cada media hora y cada sesión se compone de doce cuadros.


La Correspondencia de España, Madrid, 30 de diciembre de 1898, p. 2.

Son poquísimas las informaciones que la prensa publica sobre las proyecciones que los Gimeno organizan en el teatro Maravillas. El Liberal le dedica un artículo que permite disponer de detalles en cuanto a los precios y a la presencia de un orquestrión: 

Teatro de Maravillas
A los continuos llenos del último verano, han sucedido en este teatro los que en la actual temporada obtiene, sin interrupción, por tarde y noche, el notable Cinematógrafo Lumière, que presenta el ilustrado y popular empresario Sr. Jimeno, con una variadísima colección de más de 600 hermosos cuadros, en los que alternan, con las más modernas reproducciones del arte taurino, multitud de escenas populares.
Nunca se había podido presenciar en Madrid este espectáculo por tan poco precio, pues el de la entrada para cada exhibición de 12 cuadros es e! de 15 céntimos, lo cual, unido á la perfección del aparato y á las comodidades que el amplio local ofrece, justifica sobradamente la buena acogida del público.
El Sr. Jiménez [sic], que viene presentando su espectáculo por espacio de tres años en diferentes puntos de España y en el extranjero, y que ha obtenido diversos diplomas de honor de varias corporaciones oficiales, se propone que nadie pueda competir con su empresa, en la que cada día introduce, en obsequio del púbico, nuevas mejoras.
Un notabilísimo órgano Orquestion, que vale la pena de escucharlo, ameniza las sesiones del teatro de Maravillas, por donde, seguramente, desfilará todo Madrid.


El Liberal, Madrid, 18 de enero de 1899, p. 4.

glorieta bilbao

La Glorieta de Bilbao, de Madrid, en 1896, Las (x) de izquierda a derecha, indican los sucesivos emplazamientos de los locales de Gimeno: 1º Teatro Maravillas (1896), 2º Proyecciones (1913). 3º Proyecciones (1932)
© Archivo Carlos Fernández-Cuenca

Algunos días más tarde, un nuevo artículo completa la información, en particular, sobre el propio Eduardo Gimeno:

D. Eduardo Jimeno ha puesto en el nuevo teatro de Maravillas una magnífica colección de más de 800 cuadros de cinematógrafo Lumiere, número á que no se había podido llegar hasta ahora.
El Sr. Jimeno ha recorrido toda España y parte del extranjero, en donde ha sido favorecidísimo por el público, como lo será indudablemente en esta corte.
Nosotros recomendamos con el mayor gusto á nuestros lectores visiten el nuevo espectáculo que se exhibe en el teatro de la glorieta de Bilbao.


La unión católica, Madrid, jueves 26 de enero de 1899, p. 3.

De esas escasas sesiones se ha conservado el testimonio de Eduardo Gimeno Correas recogido por Fernando Castán Palomar:

Cuando decidimos venir con el “Lumière” a Madrid –cuenta Jimeno el mozo– nos instalamos en el antiguo “Salón Maravillas”, en la Glorieta de Bilbao, un teatro de madera, muy pobre, donde el público acogió con entusiasmada simpatía el espectáculo cinematográfico. […] Nuestra instalación en la Glorieta de Bilbao tuvo mala suerte porque es que el teatro estaba en litigio y a los pocos días recibimos orden de desalojar el local. Fue un gran contratiempo. Tuvimos que coger nuestros bártulos y amontonarlos en un corralón. Esto, en pleno éxito del espectáculo, representaba un gravísimo quebranto. Y naturalmente había que armar en seguida, donde fuera, cómo fuera, un barracón en el que seguir proyectando películas.


Fernando Castán Palomar, "Un día de 1942 con el primer español que compró un Lumière", Primer Plano, nº 86 , 7 de junio de 1942,  ob. cit., 7 de junio de 1942, p. 9.

Probablemente el extenso repertorio no se llega a presentar y no tenemos informaciones sobre las películas que se ofrecen durante esos pocos días. Los Gimeno abandonan así el Teatro Maravillas cuyo nuevo empresario es el Sr.  Ruiz.

 Gran Palacio de Proyecciones Animadas (<1901-1912)

 Las informaciones sobre el Gran Palacio de Proyecciones Animadas de Eduardo Gimeno se anuncian en la prensa con poca frecuencia y se publican bajo la forma de reclamos:

GRAN PALACIO DE PROYECCIONES ANIMADAS
Cada día es más visitado este cómodo y bonito Palacio de proyecciones animadas, haciendo las delicias de los espectadores las chistosísimas escenas cómicas y de magia, así como pasajes históricos que exhiben, siendo particularmente notables la vista de los episodios de la heroina francesa Juana de Arco.
Es digno de visitar dicho espectáculo, por las novedades que a diario se exhiben, estando reputado en justicia como el mejor cinematógrafo hasta el día conocido.


El día, Madrid, sábado 8 de junio de 1901, p. 2.

A los pocos días se vuelve a anunciar este salón como Palais des Projections animées.

El Palais des Projections animées (Fuencarral, 125)

PALAIS DES PROJECTIONS ANIMÉES (Fuencarral, 125),-Todas las noches sesiones desde las ocho con exhibición de nuevos cuadros y el episodio Juana de Arco.
La correspondencia de España, Madrid, viernes 14 de junio de 1901, p. 4.

3

1899

Salida de misa de doce del Pilar de Zaragoza

4

08-09/1896 Espagne Bilbao Teatro Arriaga kinetógrafo Werner
09/1896 Espagne Valladolid   kinetógrafo Werner
10-11/1896 Espagne Zaragoza   ¿kinetógrafo Werner?
12/1896-02/1897 Espagne Valencia Feria  
  Espagne Castellón de la Plana    
  Espagne Tortosa   ¿kinetógrafo Werner?
  Espagne Lérida    
  Espagne Burgos   kinetógrafo Werner
07/1897-[16]/07/1897 Espagne Burgos   cinematógrafo Lumière
  Espagne Santander   cinematógrafo Lumière
08/1897 Espagne Bilbao   cinematógrafo Lumière
09/1897 Espagne Logroño   cinematógrafo Lumière
10/1897 Espagne Zaragoza   cinematógrafo Lumière
12/1897-01/1898 Espagne Valencia   cinematógrafo Lumière
         
[25]/12/1899->05/02/1900 Espagne Valence Feria cinematógrafo 
[25]/12/1900-01/1901 Espagne Valence Feria cinematógrafo 
<08>/06/1901 Espagne Madrid Gran Palacio de Proyecciones animadas cinematógrafo Lumière
03->21/08/1901 Espagne Vitoria Palacio de Proyecciones  cinematógrafo
25/12/1901-[02]/1902 Espagne Valence Feria  cinematógrafo 
*<03>/03/1902 Espagne Castrogeniz Teatro cinematógrafo Lumière 
*19->19/03/1902 Espagne  Melgar de Fernamental    cinematógrafo Lumière 
25/12/1902-08/02/1903 Espagne Vitoria Feria cinematógrafo
23/07->08/08/1903 Espagne Vitoria   Palacio de Proyecciones
25/12/1903-02/02/1904 Espagne Valence Feria  cinematógrafo  
*<24->26/04/1904 Espagne Orihuela Plaza de la Constitución Palacio de Proyecciones
16/07-20/08/1905 Espagne Vitoria
cinematógrafo 

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