CAIBARIÉN

Jean-Claude SEGUIN

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El Cinematógrafo de José Esteban Casasús (Caibarién, Teatro de la Colonia Española, < 17 de febrero de 1906)

Mientras José Esteban Casasús, oriundo precisamente de Caibarién, está presentando vistas en el teatro de la Colonia Española, se produce un grave incidente que detalle el periódico El Clarín:

Explosión en un teatro
Un periódico cubano, "El Clarín," de Caibarién, da cuenta de una explosión ocurrida en el teatro de la Colonia Española, mientras funcionaba un cinematógrafo de la empresa Casasús
Después de describir el colega la vista de una catástrofe producida en una mina de carbón, añade:
"Bajo esta impresión se hallaba el público al terminar, con la vista descrita, la primera parte del programa, cuando de súbito una sorda explosión, seguida de una claridad intensa, atrajo la vista del espectador hacia el lugar en que se hallaba instalado el cinematógrafo, convertido instantáneamente en una horrorosa llamarada.
Describir la confusión y el terror que se apoderaron del público ante tan inesperado accidente, sería imposible.
Las llamas ocupaban precisamente la entrada del teatro, donde se hallaba instalado el cinematógrafo.
Los que estaban en las inmediaciones de este lugar y tuvieron ocasión de apreciar mejor la situación, pudieron con grandes esfuerzos ganar la salida, rompiendo las persianas que dan acceso a los salons de la Colonia; pero los que se hallaban en las localidades delanteras, no tuvieron otro camino para huir del peligro que buscar la salida por el escenario.
Mayores fueron aún el pánico y la zozobra, para los que estaban en las localidades del segundo piso, sin más punto de salida que una pequeña escalera que conducía precisamente al lugar donde se produjo el fuego.
De éstos hubo muchos que se tiraron al salón, otros rompieron las persianas y se arrojaron al solar que está al lado de la Colonia; hubo quien pudo ganar los tejados y llegar hasta la administración de correos, y hasta hubo quienes descendieron por el asta de la bandera y por los postes de la luz eléctrica.
Como consecuencia de tanta angustia y tanta confusión, hubo piernas rotas, heridas, contusiones y algunas quemaduras; entre ellas, las de más consideración, las sufridas por el Sr. Casasús, que manejaba el aparato, y las que recibió en una mano nuestro amigo señor Bergues, al tratar de romper una tabla para aislarla del fuego.
Algunas señoras fueron atropelladas y golpeadas; no pocos padres buscaban con angustia a sus pequeños hijos que desaparecieron de su lado en los momentos del tumulto, otros corrían con ellos en sus hombros, buscando la ansiada salida.


El Correo español, México, 17 de febrero de 1906, p. 1.

Según la reseña del periódico, el pánico parece haber sido más importante que las consecuencias humanas del incendio.

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