Francisco IRANZO

(activo en 1897)

Jon LETAMENDI
Jean-Claude SEGUIN VERGARA 

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El exhibidor Francisco Iranzo, de origen desconocido, comienza y acaba sus actividades cinematográficas durante el año 1897, en la zona noreste de España. Varias etapas de su gira están todavía por confirmar.

Los comienzos de exhibidor de Francisco Iranzo son inciertos, pero no se puede descartar que empiece en Barcelona, en el café Colón, donde se han inaugurado proyecciones con un "cronomatógrafo", el 21 de enero de 1897 (El Correo Catalán, Barcelona, viernes 22 de enero de 1897) de cuya programación nada sabemos. La prensa deja de anunciar el aparato hacia el 31 de enero de 1897. El único dado curioso es que en aquel preciso momento se está representando en la ciudad condal, La trocha o La muerte de Maceo, una pantomima inaugurada el 31 de enero en la Plaza de toros (La Vanguardia, Barcelona, 25 de enero de 1897, p. 4). El caso es que pocas semanas después se vuelve a anunciar, en el mismo café, un nuevo aparato, el "cronofotógrafo" con un programa de cintas Gaumont:

Cronofotógrafo (Café Colón)Audiciones de 5 a 8 tarde y 9 a 12 noche, escogido repertorio, se presentarán 7 cuadros: 1º Gran carro– 2º Playa del Havre.– 3º Guerra de Filipinas.– 4º Gran baile.– 5º Entrada del Czar en París.– 6º Una juerga valenciana y 7º La muerte de Maceo por la columna Cirujeda.


El Diluvio, Barcelona, martes 23 de febrero de 1897.

En Zaragoza, organiza las primeras exhibiciones con un aparato que anuncia como "cromátografo Edisson", una simple invención comercial ya que las cintas programadas son de la casa Gaumont. El primero anuncia es del 16 de marzo:

En el Coso y Plaza de la Constitución número 35, antiguo local de la Cesaraugustana, ha establecido D. Francisco Iranzo un aparato cromatógrafo de los más perfectos que ha producido el admirable invento de Edison sobre la fotografía animada. Las vistas presentadas en las primeras exhibiciones son notables, especialmente las olas del mar, la marcha de un escuadrón de Caballería, tomada ésta en Zaragoza, y un desafío entre señoras, esta última en color. El Sr. Iranzo tiene gran número de vistas y puede cambiarlas con frecuencia. El público sale muy complacido.


Diario de Avisos, Zaragoza, martes 16 de marzo de 1897, p. 2.

Todas las cintas pertenecen al catálogo Gaumont y confirman que el aparato es un Demenÿ 60 mm, comercializado por el Comptoir Général de Photographie. La lista se completa con un programa completo difundido en la prensa pocos días después:

Cromatógrafo Edisson.– Coso, 35, bajo. Exposición para hoy, de cinco de la tarde a diez de la noche. 1º Escena en un café; 2º Paso de un escuadrón español; 3º Entrada del Czar de Rusia en París; 4º Las olas del mar en borrasca; 5º Llegada de un tren a la estación; 6º Un duelo de señoras, en colores...El Heraldo de Aragón, Zaragoza, [18 de marzo de 1897], (cit. Sánchez Vidal, 1996, 64).

A los pocos días, Iranzo se traslada al Gran Café de París, situado a poca distancia, en el mismo Coso:

Los dueños del gran café de París han dispuesto un nuevo obsequio en favor de sus parroquianos.
Desde mañana por la noche, durante algunos días, recibirán los concurrentes un número que les dará derecho a asistir, en uno de los locales de aquel establecimiento a una sesión en la que por medio del cromatógrafo admirarán varias fotografías animadas.
El aparato contratado con este objeto es el más perfecto que hasta la fecha se ha exhibido en esta capital, y así ha sido juzgado por cuantos lo han visto funcionar.


Diario de Avisos, Zaragoza, 23 de marzo de 1897, p. 2.

grancafedeparis

Gran Café de París, anuncio [D.R.] (repr. Sánchez Vidal, 1996, 63)

 

Entre las películas, pocas novedades, lo cual indica que el repertorio de Iranzo es limitado. En la prensa se ofrecen como título La entrada del Csar de Rusía en París -existen tres vistas en el catálogo Gaumont que corresponden a la estancia de zar en la capital francesa-, El puerto de Marsella (La Derecha, Zaragoza, 27 de marzo de 1897, p. 2.). A la semana, Iranzo regresa al Coso, 35 bajo, donde organiza las últimas exhibiciones el 2 de abril de 1897.

Probablemente, tras esta estancia en Zaragoza, Iranzo dé algunas sesiones en Tudela, de las cuales nos quedan unos recuerdos de Ignacio Baleztuna, alias Tiburcio de Okario, publicados medio siglo más tarde:

Los papás y mamás de los estudiantes que en el Colegio de los Jesuitas de Tudela declinaban el Dominus-Domini, traducían las aventuras de Telémaco de Fenelón, descifraban la Tabla de Logaritmos de Vázquez Queipo, sabían por el Ayuso, que el arado Jaén era un artefacto agrícola español que nada tenía que envidiar al Brabant, etc… etc… volvieron felices y contentos de la visita que a sus tiernos vástagos hicieron durante las vacaciones de Pascuas del año de gracia de 1897.
Y había de qué.
No solo tuvieron la satisfacción enorme de contemplar a sus estudiosos mocés pletóricos de salud espiritual y material y rezumando ciencia por todos los poros, sino que también traían que contar a sus familiares y amistades el insólito espectáculo que habían tenido la suerte de presencia en el Teatro de Tudela.
Comprenderán ustedes que les sobraban motivos para estupefaccionarse. ¡Fuero nada menos que testigos de una exhibición cinematográfica! Habían podido apreciar, por sus propios ojos, el desarrollo de un film de aquel portentoso invento, que tanto daba que hablar y escribir a sabios e ignorantes. ¡Con qué detalle describían los papás la llegada de un tren a la estación de Bordeaux, del que bajaban los viajeros entregando sus maletas y portamantas a los mozos de cuerda! No faltaba papá, que aseguraba muy serio, que era tal el detalle con que todo se desarrollaba que al abrir una de las portezuelas, pudo leer en ella el clásico letrerito de “Ne laisser pas aux enfants jouer avec la serrure.” Los progenitores menos sesudos se reían, a mandíbula batiente comentado la chirriadura de que habían sido objeto por parte de un jardinero inhábil, dos tiernos tortolitos que se juraban amor eterno sentados en el banco de un parque. Las mamás, recordaban con emoción su viaje de novios a París y discutían con sus maridos, si el edificio que se alzaba al fondo de una plaza en la que unos ochenta y cuatro transeúntes esquivaban las acometidas de dos ómnibus, un ripert, diez landeaux y sesenta y cuarto fiacres, era la Magdalena o la Ópera.
– Si sabré yo que era la Ópera, aseguraba la mamá: hasta he conocido el municipal que se paseaba con una esclavina al hombro. En el mismo que nos indicó la dirección de los Magassins [sic] de la Samaritaine.
– Para la optimista señora no cabía el caso de que en el cuerpo de municipales de París pudiera aparecer variación alguna en los 22 años transcurridos desde su boda.
Tanto dijeron, tanto hablaron y comentaron que los mocés de aquella época esperábamos los sanfermines con ilusión inusitada pues se aseguraba que el señor Iranzo, propietario del aparato exhibido en Tudela, pensaba traerlo a Pamplona. ¡Cómo sería aquello! A pesar de las explicaciones oídas no llegábamos que pudiera ser otra cosa que alguna modificación de los Cuadros disolventes proyectados en la Plaza del Castillo en año anterior.


Tiburcio de Okario, “Iruñerías, El cinematógrafo en Pamplona”, El Diario de Navarra, Pamplona, 22 de octubre de 1950, p. 3.

El valor de esta estampa es indudable, pero es bien probable que existan confusiones temporales, ya que las películas de que habla Ignacio Baleztuna no pertenecen al catálogo Gaumont, sabiendo que en aquel momento es el único aparato que utiliza cintas de 60 mm de anchura y que, por consiguiente, las películas son de fácil identificación.

El circuito de Francisco Iranzo es probablemente bastante incompleto pero lo cierto es que antes de que llegue a Pamplona, para los sanfermines, el pionero tiene tiempo para recorrer varias ciudades y presentar su cinematógrafo. Como la prensa no siempre recoge el nombre del exhibidor, y que por otra parte Iranzo utiliza varios nombres para designar el aparato, pero las películas presentas y los escasos cronofotógrafos Demenÿ (60 mm) presentes en España durante los años 1896-1897 dejan la probabilidad de que Iranzo sea el que, en mayo, presente un cinematógrafo en Lérida. Las fiestas han convocado a una serie de feriantes que se han instalado en la rambla San Fernando donde están los barracones que se les destinan :

Ayer empezaron en los puestos respectivos que se les ha señalado en la Rambla de San Fernando a colocar sus tenduchos los vendedores ambulantes de quincalla y demás baratijas.


El País, Lérida, 9 de mayo de 1897

Desgraciadamente, la catástrofe del Bazar de la Charité, occurida el día 4 de mayo de 1897, no es propicia para la presentación de aparatos cinematográficos. No obstante, dos aparatos funcionan durante las fiestas un kinetographe -o kinematógrafo- y un kinetógrafo, posiblemente, el de Iranzo. Como se puede apreciar, el exhibidor no vacila en utilizar la hipérbole para hablar de su aparato:

En la Rambla de Fernando, número 4 bajo se exhibe, el nuevo invento de Edisson y de lumiere Lyon el kinetógrafo con fotografías animadas, el único que no cansa la vista durante la feria se abrirá desde las 5 de la tarde hasta las 11 de la noche.
Hoy se exhibirán:
1º Entrada del Emperador de Rusia en París.
Tropas españolas en Campaña.
3º Un convite de familia.
Un duelo a muerte por dos señores [sic].
Llegada del tren expreso en la estación de París.
6º Baile del gran mundo.
Además las sesiones serán concurridas por la célebre sonámbula Mme. Baylach, costando solo 1 real por sesión.


El País, Lérida, 12 de mayo de 1897.

La repercusión periodística es mínima y lo único que sabemos es que el kinematógrafo -la presencia de Mme Baylach, hace pensar que en este caso se trata del aparato Gaumont- da su última sesión el 21 de mayo (El País, Lérida, viernes 21 de mayo de 1897).

Donde sí está con toda seguridad, aunque sólo sea por unos días, entre el 1º y el 4 de julio de 1897, es en Logroño, en el café Suizo, donde vuelve a presentar cintas ya exhibidas:

Café Suizo.- EL CROMATÓGRAFO
Anoche estuvo concurridísimo el [...] que se exibe tan hermoso aparato [...] vida y realidad a fotografías, dá[....]  movimiento de que por sí carece.
Uno de los cuadros más apl[...] desafío a muerte entre dos señ[oras] la ilusión es completa.
Por permanecer pocos días en [Logroño] Sr. Iranzo, hace grandes [...] precios, costando dos reales la [...] [pre]ferencia y uno sólo la entrada gene[ral].


La Rioja, Logroño, 1º de julio de 1897, p. 2.

Cuando Iranzo llega a Pamplona,  otro cinematógrafo está ya instalado para los Sanfermines, el cinématographe Lamiere, Lemière [sic] o Lumière del Sr. Arenas en la calle Las Navas de Tolosa nº 9 (El Eco de Navarra, Pamplona, 3 de julio de 1897, p. 3). En este caso, Iranzo anuncia su aparato como un "cinematógrafo perfeccionado", situado en el nº 13 de la misma calle:

Sumamente complacidos hemos salido de nuestra visita al Cinematógrafo perfeccionado, que se halla establecido en la calle de las Navas de Tolosa, núm. 13, y que está dirigido por el señor Iranzo.
El aparato es tan perfecto que reproduce con toda exactitud y precisión el movimiento de las personas y objetos fotografiados en la hermosa colección.
La ilusión es completa y el espectador ve reproducidas con gran naturalidad las escenas que se fijaron en la plaza fotográfica. En la corrida de toros se aprecia hasta el último movimiento de las personas y animales que intervienen en el espectáculo nacional. Lo propio sucede con los demás cuadros de la colección, entre los que se cuentan “Un convite de familia”, “Un desafío de señoras”, “Un baile”, &, que son muy aplaudidos por el público.
Es una exhibición que por la curiosidad y lo ameno del espectáculo recomendamos a nuestros lectores en la seguridad de que quedarán complacidos del Cinematógrafo.


El Eco de Navarra, Pamplona, 9 de julio de 1897, p. 1.

Existe una duda sobra la película Un convite de familia, ya que no figura en ningún catálogo. En cuanto a Un baile, en el catálogo Gaumont existen varias películas con ese título. En la segunda quincena de julio, Francisco Iranzo sale para Tarazona donde ofrece su primera función en el café Oriental, con similares cintas y con el nombre de cromatógrafo, retomando el nombre ya utlizado en otras ocasiones:

Hemos tenido ocasión de ver el cinematógrafo que el Sr. Iranzo exhibe en el café Oriental, exacta reproducción del movimiento de cuantos actúan en las fotografías de la magnífica colección.
A la amabilidad del Sr. Iranzo debemos haber visto el mecanismo de su cromatógrafo, y cábenos confesar que su objetivo es la expresión fiel de la fotografía, la vitalidad del movimiento.
Los cuadros son preciosos: “Un convite de familia” “Un desafío de señoras” y “Un baile” fueron muy aplaudidos por la concurrencia.
El cromatógrafo merece ser visitado por las personas de buen gusto.


La Unión, Tarazona, 25 de julio de 1897, nº 328, año VII, p. 2.

Es lo último que se sabe de Francisco Iranzo. Su corta gira lo designa como operador oportunista, relaciado en parte, o en totalidad, con la difusión del cronofotógrafo Demenÿ, comercializado por la casa Gaumont.

 

Bibbliografía

SÁNCHEZ VIDAL Agustín, El siglo de la luz, Zaragoza, Caja de Ahorros de la Inmaculada, 1996, 258 p.

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